Vista aérea de una planta fotovoltaica

Guía de termografía

Cada cuánto hay que inspeccionar una planta fotovoltaica

No hay una única respuesta, pero sí unos momentos clave en la vida de una planta en los que una termografía se paga sola. Te contamos cuáles son.

La pregunta de cada cuánto inspeccionar una planta fotovoltaica no tiene una cifra mágica: depende del tamaño, de la antigüedad, de las garantías y de lo que te juegues con cada megavatio hora. Pero sí hay momentos clave en los que una termografía tiene mucho sentido.

1. En la recepción de la planta

Una termografía antes de la recepción provisional documenta el estado de los módulos al terminar la obra. Los defectos de transporte, de montaje o de fabricación aparecen desde el primer día, y detectarlos en ese momento permite reclamarlos al instalador o al fabricante antes de firmar.

2. Una vez al año en plantas en suelo

En plantas de gran tamaño, la práctica habitual en los contratos de operación y mantenimiento es una termografía anual. Permite:

  • Detectar fallos nuevos antes de que se acumulen pérdidas.
  • Comparar la evolución año a año, sobre todo en anomalías que progresan como el PID.
  • Mantener un histórico documentado para aseguradoras, auditores y posibles compradores.

3. Cada uno o dos años en autoconsumo

En instalaciones de autoconsumo sobre cubierta, donde la potencia es menor pero el riesgo para el edificio es mayor, una inspección cada uno o dos años suele ser suficiente, salvo que aparezcan síntomas. En la guía de termografía en cubiertas industriales explicamos por qué el riesgo de incendio cambia las prioridades.

4. Antes de que termine la garantía

Los módulos tienen una garantía de producto, normalmente de 10 a 15 años según el fabricante, y una garantía de potencia más larga. Una termografía detallada conforme a la IEC TS 62446-3 unos meses antes de que venza la garantía de producto es la mejor forma de reclamar a tiempo los módulos defectuosos.

5. Después de un evento extremo

Granizo, temporales de viento, incendios cercanos o inundaciones pueden dañar módulos sin que se vea desde el suelo. Una inspección tras el evento documenta los daños para la aseguradora y localiza los módulos a sustituir.

6. Cuando la producción no cuadra

Si el SCADA muestra una caída de rendimiento que no se explica por la meteorología, la termografía localiza en una jornada dónde está el problema, en lugar de revisar string por string.

7. Antes de comprar o vender una planta

En una due diligence, una termografía reciente da una foto objetiva del estado de los activos y puede ajustar el precio de la operación.

Resumen

SituaciónFrecuencia recomendada
Planta nuevaTermografía de recepción
Planta en suelo en operaciónAnual
Autoconsumo en cubiertaCada 1–2 años
Fin de garantía de productoUnos meses antes del vencimiento
Granizo, temporal o incendioTras el evento
Caída de rendimiento sin explicarCuando se detecte
CompraventaDurante la due diligence

¿No sabes en qué punto está tu planta? Cuéntanos tu caso y te recomendamos el tipo de inspección que necesitas, con un presupuesto cerrado.

Preguntas frecuentes

Lo que suelen preguntarnos

¿Basta con mirar el SCADA para saber si hay que inspeccionar?

El SCADA detecta caídas a nivel de inversor o de string, pero no ve un diodo de bypass activado en un módulo concreto ni un conector que empieza a calentarse. La termografía localiza esos fallos que el sistema de monitorización no distingue.

¿Qué época del año es mejor para la inspección anual?

En la mayor parte de España, primavera y otoño: buena irradiancia y temperaturas moderadas que dan un contraste térmico más nítido. En verano se puede inspeccionar eligiendo bien la franja horaria.

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